La estrategia de protección del “riesgo de precio” se llama también cobertura. En efecto, según la Guía de la CNMV:
“La cobertura es una estrategia por la que se intenta reducir el riesgo de precio de una determinada cartera, es decir, la posible pérdida producida por movimientos desfavorables de los precios.
Para realizar una cobertura debe tomarse una posición de sentido contrario a la que se desea cubrir, de manera que los resultados de ambas se compensen mutuamente, manteniendo al conjunto indiferente a los movimientos de precios de mercado.
Básicamente se trata de que la posible pérdida que pudiera surgir una cartera de renta variable, se vea compensada por la ganancia obtenida en derivados.”
(Guía informativa de la CNMV “Qué debe saber de Opciones y Futuros” 2ª edición julio 2006, pg. 49).







